Las MEJORES jaulas para la cría de Perdices

Actualizado Junio 2020
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Jaulas para la CRÍA de PERDICES

Última Actualización Junio 2020


Jaulas para perdices reproductoras

La perdiz es una gallinácea terrestre, de alas cortas y cuerpo redondeado de unos 35 cm, que en su estado silvestre se le puede encontrar en las pendientes rocosas y en las zonas boscosas del sur de Europa, los Balcanes y al sur de los Alpes, también pueden encontrarse ejemplares de perdiz silvestres, en algunas regiones de África del Norte, el Medio Oriente y el oeste de China. Hoy en día, la perdiz silvestre habita casi todas las regiones de la Península Ibérica, las Azores, Gran Canaria, Madeira y las Islas Baleares, aun cuando el número de su población disminuyó bastante por causa de la caza intensiva, destrucción de sus habitat, uso de pesticidas, y la depredación de perros y gatos.

De las tres especies de perdices criadas en cautiverio, la más conocida en España es la perdiz roja, (Alectoris Rufa), una especie nativa de la Península Ibérica, reproducida en cautiverio para cubrir la demanda de los cotos de caza, las otras dos especies domésticas son la perdiz turca (Alectoris Chúcar) y la perdiz pardilla (Perdix Perdix), fácilmente identificable por su color castaño oscuro con plumas marrones y grises, además son un poco más pequeñas que la perdices turcas, que tienen su característica mancha oscura sobre la frente, con una franja negra a los lados de los ojos y un anillo de plumas oscuras alrededor de su cuello.

La crianza de la perdiz para hobbie o para su consumo

Las perdices rojas son criadas cuidadosamente en cautiverio para ser vendidas y liberadas en los cotos de caza (comerciales o privados), para la práctica de la cacería deportiva, otros criadores en cambio se ocupan de la crianza de perdices con fines de engorde y sacrifico, comercializando a muy buenos precios su carne, considerada una exquisitez por los clientes de muchos restaurante gourmets.

Unas pocas granjas se dedican a la explotación de perdices como aves ponedoras de huevos para el consumo humano, pero la poca afición del hombre a comer huevos de perdices y la baja producción de huevos hace que este emprendimiento sea considerado una actividad residual en muchas granjas. Desde luego, que también existen los granjeros que se dedican a la cría tradicional de la perdiz, sin un propósito comercial, sino más bien para complementar la producción de su granja, con productos de consumo inmediato de su propia familia.

Unos buenos controles higiénicos de la jaula, serán suficiente para mantener sano al criadero de perdices.

Los brotes esporádicos de enfermedades infecciosas y parásitos que atacan a los animales de granja, puede tener un impacto devastador en los criaderos de perdices, y en los productores que frustrados por la merma de sus aves deciden abandonar la crianza de perdices.

Para mantenerse saludables y evitar que las perdices criadas en cautiverio se vuelvan más agresivas entre ellas, las aves deben ejercitarse fuera de sus jaulas, pero en sus salidas al corral de vuelo, se debe tener la precaución de no exponerlas al contacto de otros animales de granja, que puedan trasmitirle bacterias, o parásitos capaces de causarle la muerte a las aves.

Las jaulas son las herramientas más útiles para la crianza de perdices, podemos encontrarlas en diferentes medidas de acuerdo al modelo de la jaula elegido, pero todas estas jaulas fueron dimensionadas para un densidad de 3 aves adultas o 4 polluelos por cada 929 cm2 para evitar problemas de hacinamiento, por eso es importante respetar las recomendaciones del fabricante y no exceder el número de aves sugeridas, limpiar a diario los comederos y bebederos y una limpieza general por lo menos 1 ves a la semana.

Para su higiene la mayoría de las jaulas que podemos encontrar en el mercado, están provistas de un piso colector extraíble, de fácil limpieza, solo será necesario remover el compartimiento periódicamente, para vaciar su contenido. Una vez que el colector, está afuera se puede lavar con toda comodidad usando agua jabonosa para eliminar los excrementos, desperdicios de comida o cualquier otro resto orgánico, se deja escurrir por algunos minutos seguidamente se regresa el colector a su lugar original.

Otra medida recomendada es proporcionarles un ambiente cálido a los polluelos durante sus dos primeras semanas (entre los 31ºC y los 34ºC) y para la fuente de calor se pueden usar luces eléctricas, o lámparas de calor, pasado ese tiempo los polluelos empezaran a regular su temperatura corporal por sí mismos. Para prevenir brotes de epidemia, las aves nuevas, deben ser aisladas por un mes antes de ponerlas en contacto con el resto de las perdices del criadero.

Como alimentar a las perdices

Las perdices son aves omnívoras que en estado silvestre se alimentan de hojas, hierbas, semillas, bayas, brotes, raíces, frutos, insectos y pequeños invertebrados. Durante su primera semanas de vida es importarte que los polluelos, ingieran muchas criaturas invertebradas que le aportaran las proteínas que necesitan para su crecimiento.

El tema de su alimentación en cautiverio puede ser resuelto con los alimentos y mezclas comerciales cuyas fórmulas están balanceadas a base de 90% a 95% de vegetales y entre 5% o un 10% de proteína, lo que debería ser suficiente para mantener las aves con un buen peso corporal. Un bajo peso, la pérdida de plumas, heces blandas y mal olientes, picoteo entre las aves enjauladas, todos estos síntomas asociados pueden ser una señal de un dieta insuficientes, que puede ser resuelta completando o aumentando las raciones de alimentos que se le suministran diariamente.

Apareamiento y nuevas crías

Las perdices se aparean durante los primeros días de la primavera, en estado silvestre el macho se encarga de la construcción del nido que se elabora con vegetación acomodada directamente en el suelo. La hembra pone entre 9 y 18 huevos, que serán incubados por un periodo aproximado de 23 días, los polluelos tienen un peso aproximado de 20 gramos al nacer, y alcanzan el tamaño de un adulto en 2 meses a los, las a los 10 días de nacido los polluelos que ya han abandonado su nido, empiezan su aprendizaje de vuelo en compañía de su madre.

Equipo que trabajó en este articulo:
  • Manu Ortiz
    Escritor
  • Alfonso Guerra
    Desarrollador Web


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